Desde Vida Estudiantil sabemos que iniciar en el mundo universitario puede no ser nada fácil. En una ciudad como Buenos Aires, con tantas oportunidades pero también con tantas dificultades: en el transporte, los tiempos, las cursadas, etc. Este nuevo ritmo de vida puede alterar seriamente tus ritmos de sueño, alimentación, relaciones, gestión del tiempo… influyendo directamente en tu área emocional y física.
La rueda de la que cuesta bajarse
El estudio de Galarregui (2021) acerca de ansiedad y procrastinación en la población universitaria echa claridad sobre algunos temas que, si bien los tenemos como cotidianos, no entendemos bien cómo funcionan.
Resulta muy común postergar las cosas importantes para más adelante. Entre el 80 % y el 90 % de los estudiantes encuestados en el estudio se encontró realizando esto en algún momento. El 75 % se autoconsidera procrastinador, y el 50 % retrasa diariamente la dedicación al estudio.
Ella encontró una relación directa entre la procrastinación y la ansiedad. La gran cuestión es la siguiente: procrastinamos porque sentimos ansiedad, y sentimos ansiedad porque procrastinamos. Es una rueda de nunca acabar: siento ansiedad por el examen que voy a tener, eso me provoca una fuerte emoción de miedo, intento taparla con distracciones como redes sociales o series. Luego que pasen las distracciones, el miedo vuelve, y aún más fuerte, porque queda menos tiempo…
Tarde o temprano la realidad aparece, y no es la idea evitarla. La ansiedad puede dar lugar a desánimo, falta de motivación y posteriormente desarrollar una depresión. En casos extremos es indispensable buscar ayuda profesional que entienda y trate el tema.
Qué es la angustia estudiantil
Lo que llamamos resumidamente «angustia estudiantil» es un combo de emociones como estrés, ansiedad y desánimo. Por alguna razón, asociamos la vida estudiantil con este tipo de estados, pero no tiene por qué ser así. Esta etapa puede disfrutarse y transitarse de una mejor manera.
Gestioná tu tiempo de antemano
A veces organizar la semana puede ser cansador, pero tiene enormes beneficios que vienen después. Poder separar tiempos específicos para el estudio, hacer un plan y anticiparnos a parciales y finales puede ayudarnos a reducir la ansiedad propia de la vida estudiantil. Toma sólo una media hora antes de arrancar la semana y genera beneficios para todo el resto. Creeme, ¡tu yo del futuro te lo va a agradecer!
Reservá momentos para lo que te hace bien
Está comprobado que tanto la actividad física como alguna propuesta de expresión artística, como música o danza, reducen nuestros niveles de cortisol (hormona del estrés). Al poder despejarnos, nuestro cerebro puede procesar toda la información adquirida en el estudio, a la vez que disfrutamos de tiempos de ocio y disfrute.
Respetá tu proceso
Muchas veces es tentador compararnos. Nuestro cerebro nos juega malas pasadas. «Él estudió menos y se sacó más nota». «Ellas tienen más ventajas que yo por su contexto».
Mientras que la comparación a veces es útil para inspirarnos, muchas veces termina siendo perjudicial. Respetemos y valoremos nuestro proceso: cada cual tiene sus luchas y las sabe bien.
Conectate con otros
Interactuar con otras personas, ya sean amigos, familiares o contextos sociales, produce en nuestro cerebro la hormona de oxitocina, relacionada al apego y a los vínculos sociales. De nuevo, es importante que dediques intencionalmente tiempo a esto. No restes importancia a los vínculos. Cultivalos y hacelos crecer, tanto amistades como familiares y otras relaciones nutritivas.
¡No estás solo!
Vida Estudiantil es una comunidad apasionada por conectar a los estudiantes y ayudarlos en su transitar universitario. Mandanos un mensaje y seguinos en las redes para más consejos.





